Un sapo (príncipe) para Corina

Por Pablo Llavata. Érase una vez, en un país muy muy lejano, vivía una bella princesa que quería encontrar a su príncipe azul. La princesa una noche salió de fiesta con sus amigas por una discoteca y fue seleccionada para hacer un casting para protagonizar un programa de televisión. Ella era especial, bien por su hermosura, su saber estar o por llamarse igual que una amiga del Rey de España que tanto revuelo causó cuando se descubrió su identidad.

Un príncipe para Corina es la nueva apuesta de Mediaset España para el acces a prime-time de la noche de los domingos en Cuatro. El programa tiene ese toque de #tróspido de ¿Quién quiere casarse con mi hijo?, pero en esta ocasión, los creadores han decidido darle ese toque de cuento, incluyendo misma presentadora en un rol de bruja malvada, Luján Argüelles.

La mecánica es sencilla dividida en nueve entregas. La princesa irá seleccionando emisión tras emisión a aquellos a los que quiere seguir conociendo, y dejará por el camino a esos pretendientes que deben buscar su amor en otro reino.

Los veinticuatro aspirantes que entraron en el castillo mágico este domingo están divididos en cuatro grupos: los guapos, los únicos, los simpáticos y los nerds. Entre el grupo de los guapos encontramos caras bonitas y músculos, y ante lo que pueda pensar la audiencia, “simpático” no es un eufemismo para feo. En el grupo de los únicos destacan un chico que basa su vida en la del Ken de la Barbie, un presunto vampiro y un anti-feos que se ha hecho veinte cirugías estéticas.

El grupo de los nerds merece una mención especial. Este término tan cool, tan chic, tan auténtico, tan guay viene siendo sinónimo de lo que conocemos como freak. En este grupo tenemos un poeta, un aficionado a la informática al que su saber no le ocupa gigas y, para sorpresa y favoritismo de gran parte de la audiencia, un fan del Capitán América.

Corina ya ha eliminado a cuatro de sus posibles príncipes, y como no podía ser de otro modo, han tenido que cruzar el umbral del espejito mágico para recibir la calabaza de Cenicienta e irse a su casa esperando que el Hada Madrina la transforme en carroza para acelerar su vuelta a su reino natal.

Ahora solo cabe esperar que el verdadero príncipe que conquiste a nuestra particular princesa tenga sea de un tono azul en lugar de… ¿rosa? y que cuando reciba el beso de la protagonista de la historia no haga la conversión de príncipe a sapo. ¡Qué el Rey nos pille confesados!

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s